martes, 25 de febrero de 2014

Del placer a la realidad




La educación consiste en reemplazar un fenómeno biológico primario como el principio del placer por el principio de la realidad que inhibe los instintos desde el exterior construyendo el núcleo moral y la cultura.

Para el bebé solo tiene “valor” lo que le produce placer y ante lo que le produce displacer la reacción natural y sana de la criatura es de rechazo; Si el bebe no puede satisfacer su  afán de placer reaccionara automáticamente enfadándose o llorando, la forma del rechazo varía según la edad y el temperamento.

 



El bebé no sabe que “esto no se hace” o “esto no está bien”, cuando le decimos esto simplemente no lo comprende. 

Mediante la educación la criatura poco a poco cesa de ser puro yo/placer y para satisfacer a sus padres va asimilando las normas y adaptándose a la realidad.
Es cierto que para adaptarse a la sociedad la criatura necesita canalizar sus instintos.

Para que la adaptación del bebé a la cultura se de de forma sana los padres tenemos que aprender a diferenciar las frustraciones necesarias de las innecesarias.
Las necesidades primarias, sueño, alimentación, contacto, amor incondicional y protección, nunca deben ser frustradas. Las secundarias deberían ser negociadas.

 
Si nos paramos a pensar  la  mayoría de las intervenciones que realizamos son del tipo de las frustraciones innecesarias y la sensación que el niño tiene de ser injustamente tratado no carece de base real.
Fuente: Los padres como educadores: La compulsión a educar y sus causas
Wilhelm Reich

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